Año I    CURSO 2010/2011   Departamento de Dibujo
La ciudad que renació de sus cenizas
POMPEYA

Por Iván Melgar Ambrona 4º ESO A

La erupción del Vesubio sepultó la ciudad bajo un mar de cenizas, condenándola al olvido. Sin embargo, desde el siglo XVIII, excavaciones arqueológicas nos han permitido conocer cómo era la vida en una ciudad romana del siglo I. Todo ocurrió muy rápidamente en la mañana del 24 de agosto del año 79 d.C. mientras en Roma comenzaba el reinado de Tito, el Vesubio parecía inofensivo hasta que erupcionó. Empezó con grandes cantidades de cenizas, formó una nube de 20 km de altura después empezó a llover una nevada blanca-gris. Lo más interesante es que las personas quedaron petrificadas como un molde.








 























   

Al viajero que se acerca desde Nápoles y se dirige a la antigua ciudad de Pompeya, lo primero que le llama la atención es el Vesubio (1277 m de altura), importante volcán apagado cuyas laderas rebosan vida: la riqueza del suelo volcánico favorece el crecimiento de todo tipo de árboles frutales, y viñedos  del cual sale el vino de LACRYMA CHRISTI formando un verde manto vegetal a los pies  del gigante dormido.
Si el viajero realiza su recorrido en el mes de agosto experimentará el mismo calor húmedo y pegajoso que sentían los antiguos habitantes de Pompeya, olvidado tan solo a la caída de la tarde gracias a la brisa marina que llega desde el inmenso golfo de Nápoles. Pompeya era una importante ciudad portuaria, ineludible en los viajes  entre  Roma y cualquier punto del mediterráneo oriental.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo desde el siglo XVIII nos han permitido conocer no sólo la vida cotidiana y las artes decorativas (pinturas y cerámicas), también la arquitectura urbana y civil de una ciudad romana (casas, graneros, mercados, templos, edificios administrativos, etc..)

Plinio el Joven.
La terrible erupción del Vesubio que el 29 de agosto del año 79 d.c sepultó a Pompeya, a Herculano y a otras poblaciones de la campania fue presenciada desde lejos, en la población que se elevaba en el promontorio Miseno, una de las puntas del golfo de Nápoles, por el Plinio el Joven, que entonces contaba con dieciocho años.

Su tío y padre adoptivo, el naturalista Plinio el Viejo, mandaba la flota romana estacionada en Miseno, y en cuanto advirtió la catástrofe se encaminó a las proximidades del volcán, lo que le costó la vida. Su sobrino se quedó con su madre en Miseno, población que también sufrió de las consecuencias de la erupción y de los terremotos, pero se retiraron al campo en los momentos de mayor peligro.

Más tarde Plinio, en dos cartas, explicará a su amigo el historiador Tácito sus impresiones sobre aquel terrible acontecimiento. .


Para saber más:

Pompeya, web oficial
Pompei
Plano interactivo de Pompeya
Pompeya: erupción del Vesubio.
Cartas de Plinio el Joven a Tácito