Año I    CURSO 2010/2011   Departamento de Dibujo
EJERCICIOS DE LA GINETA CAPÍTULO VII
DE TOREAR CON LANZA

Por: María Jesús Villalba Muñoz 1º ESO B
 
La más valiente acción que se hace en la plaza es dar lanzadas a un toro; aunque no tiene el aplauso del vulgo que la del rejón; porque la mas cierta opinión es no poner dar más que una y con el rejón se está rompiendo toda la tarde cuantos se pudiere. Hacerse con jaeces, justillo de antes, espuelas grandes y espadas anchas, sin pretales de cascabeles.

Sin bien en estos ejercicios de la plaza, de fuerza y agilidad, se han dado en usar espuelas muy ligera, por el desembarazo dallas.

La entrada es en la misma forma que la del caballero con el rejón, sino que es más tarde, como no se ha de repetir; y en los lacayos nunca se ha visto extender de cuatro.
 
 

Las cortesías no son más que su Majestad y damas, por el embarazo de hacerla tapados los ojos el caballo; como ha de entrar desde el principio, puesta una banda negra con dos lazadas corredizas en un cabo, que cuelgue como crin de la parte de arriba un poco; para que tirando del el caballero, cuando quisiere, se halle el caballo con vista. Ha de ser de cuerpo, de mucho lomo y fuerza: y así para el rejón, como para esto, suelen taparles los oídos con algodón o balas pendientes de unos hilos de las cabezadas, para que no le alborote el ruido; y el que no hubiere entrado en estos ejercicios, será el más a propósito.
En la silla ponen una hebilla como de gurrupear, que dalla vengan al arzón delantero una banda por debajo de los fustes para asir la mano de la rienda a ella y hacer fuerza. Esperase parado al toro, saliendo algo a recibirle y con el más valiente se hace mejor, porque embiste resueltamente, sin culebrear ni mudar de intento.
En cómo se han de poner los hierros hay muchas opiniones: atravesados es lo más ciertos, porque van cortado cuanto topan. La postura es como se representan, muy incorporado el brazo con el cuerpo, y la lanza sobre el hombro derecho. La parte principal de la herida es en el brazuelo y otros en la espaldilla, para atravesarle con la lanza de fresno. Es acción que consiste mucho en suerte y está sujeta a muchos desaires. En ejecutando la herida, se ha de sacar el caballo por el lado izquierdo y aun hacerlo un poco torcido sobre él; y después de haberlo hecho, puede el caballo tomar rejón y quedar en la plaza. D. Diego Ramírez de Aro daba las lanzadas cara a cara, a galope y sin antojos ni banda el caballo. Suele entrar un caballo apadrinando al que la da, como si hubiera de torear y no tiene obligación más que de asistirle, la espada, porque no ha de meter rejones.
El Señor Emperador Carlos V mató a un toro de una lanzada en la plaza de Valladolid, en las fiestas del nacimiento del Señor Rey Don Felipe Segundo su hijo. A pie las dan gente de menos obligaciones; es menester maña y gozar del tiempo. Pónese el que la da en el suelo y en él afija el cuento della; y como está tan firme, las más veces se atraviesa el mismo toro y dejándose caer el hombre pasa por encima.

Fuente:
Gegorio de Tapia y Salcedo "EXERCICIOS DE LA GINETA", editado por la Dirección General de Espectáculos Públicos y Juego, Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía 2008.