Año I         CURSO 2010/2011                   Departamento de Dibujo
Llamada popularmente "las Lanzas"
LA RENDICIÓN DE BREDA

de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660)


Arte Barroco. Óleo sobre lienzo (387 x 367 cm). Fue pintado para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid. Actualmente se expone en el Museo del Prado. España.

La Rendición de Breda. Llamada popularmente como Las Lanzas, junto a otros once grandes cuadros sobre triunfos militares de la monarquía española, pintados por notables maestros como Zurbarán, decoraban el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid.

Es un cuadro de género histórico sobre la lucha del ejército español contra los rebeldes holandeses, en tiempos del reinado de Felipe IV. En esta guerra, el día 2 de junio de 1625, la ciudad de Breda, cuna de los Orange, se rendía. Días después de la rendición, tenía lugar la entrega simbólica de las llaves de la ciudad: el vencedor, Ambrosio de Spínola, comandante de los tercios de la Monarquía Española, el vencido, Justino de Nassau, comandante del ejército holandés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Velázquez representa en el cuadro esta entrega simbólica de las llaves de la ciudad holandesa inspirándose en unos versos de la obra de D. Pedro Calderón de la Barca, el sitio de Breda, en los que Ambrosio de Spínola responde a Justino de Nassau de la siguiente manera:

“Justino, yo las recibo y conozco que valiente sois:

Que el valor del vencido hace famoso al que vence”.

La composición posee un claro esquema en aspa, en cuyo centro está la llave, símbolo de la victoria. A los lados de los protagonistas, se sitúan dos grupos: el grupo de la derecha,  compacto, representa al ejército hispano, vencedor, que avanza con sus largas lanzas hacia el centro de la composición. El grupo de la izquierda es el formado por los holandeses, aquí la derrota viene marcada por el escaso número de soldados y picas representados. Ambos grupos sirven de paréntesis a la escena central en la que se representa la ceremonia de la rendición en la que Ambrosio de Spínola pronuncia los versos citados anteriormente.

En el hueco central que dejan los protagonistas, recortándose sobre un fondo de maravillosa luz plateada, desfilan los vencidos ordenadamente. Más a lo lejos, entre columnas de humo de lagunas plateadas, la ciudad de Breda se recorta en un cielo azul pleno de atmósfera, de aire. Esta perspectiva aérea velazqueña se consigue mediante la ordenación en planos sucesivos de la composición y sobre todo mediante ese maravilloso uso del azul que se va primero intensificando para clarear en el fondo con un cielo de nubes. En definitiva, Velázquez ha logrado dar la impresión de que el aire envuelve a los personajes creando espacio entre ellos. Esta atmósfera velazqueña alcanzará su máxima expresión en Las Hilanderas y sobre todo en Las Meninas.

Finalmente, no debemos omitir el rico colorido que Velázquez aplica al lienzo así como su depurada pincelada: compacta en el capote de ante del holandés que nos da la espalda, acuarelada en el holandés de blanco, chisporroteante en la armadura de Spínola, o serpenteante en la grupa del caballo.

D. Pedro Cárdenas, profesor de Historia del Arte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para saber más: Museo del Prado la rendicion de Breda